Historia de la colección

L’Orangerie des Tuilerie, vue du sud-est, vers 1900
L’Orangerie des Tuilerie, vue du sud-est, vers 1900
© Neurdein / Roger-Viollet

La colección de Jean Walter y Paul Guillaume es una de las mayores colecciones europeas de pintura, y reúne 148 obras, desde la década de 1860 hasta la de 1930.

Corps de texte

La colección de Jean Walter y Paul Guillaume fue conformada principalmente por Paul Guillaume, un joven y apasionado marchante de arte francés. Desde 1914 hasta su muerte en 1934, creó una rica colección de varios cientos de pinturas, desde el impresionismo hasta el arte moderno, combinadas con objetos de arte africano y oceánico. Habiéndose hecho rico y famoso desde Europa hasta los Estados Unidos, murió en plena gloria, con el proyecto de crear un museo. Su viuda, Domenica, casada en segundas nupcias con el arquitecto Jean Walter, transformó y redujo la colección, a la vez que realizaba nuevas adquisiciones. Quiso ponerle el nombre de sus sucesivos maridos, cuando el Estado francés adquirió la colección a finales de los años 50. Esta fue destinada a ser presentada en el Museo de la Orangerie.

Se compone actualmente, para el período impresionista, de 25 obras de Renoir, 15 de Cézanne, 1 obra de Gauguin, Monet y Sisley.
El museo se enorgullece de presentar, para el siglo XX, 12 obras de Picasso, 10 de Matisse, 5 de Modigliani, 7 de Marie Laurencin, 9 del Aduanero Rousseau, 31 de Derain, 10 de Utrillo, 22 de Soutine y 1 de Van Dongen.

La adquisición de la colección Jean Walter y Paul Guillaume

La adquisición de la colección Jean Walter y Paul Guillaume, en 1959 y 1963, realizada bajo reserva de usufructo por parte del Estado, da su aspecto definitivo al Museo de la Orangerie. En efecto, Domenica Walter (1898-1977), viuda del marchante Paul Guillaume (1891-1934) y luego del arquitecto e industrial Jean Walter (1883-1957), concretó el deseo de su primer marido de crear "el primer museo de arte moderno francés" accesible al público. El Estado propone exhibir la colección en la Orangerie.

Entre 1960 y 1965, el arquitecto Olivier Lahalle dirige una segunda campaña de obras Las galerías de exposición son eliminadas, y se agregan dos niveles superpuestos a lo largo de todo el edificio. Una escalera monumental, con una rampa diseñada por Raymond Subes (1893-1970), reemplaza el vestíbulo de acceso a los Nenúfares. Conduce a una serie de salas ideadas por Domenica Walter para exponer los 146 cuadros. En 1966 tuvo lugar una presentación pública de la colección, inaugurada por el ministro de Cultura, André Malraux. Domenica Walter conservó las pinturas hasta su muerte en 1977.

Una tercera campaña de obras tuvo lugar entre 1978 y 1984 para consolidar el edificio, acondicionar las salas y poder recibir de forma permanente toda la colección, denominada como la "colección Jean Walter y Paul Guillaume" según la voluntad de Domenica Walter. La Orangerie se convierte en un museo nacional independiente, separado de la tutela del Louvre y del Jeu de Paume, cuyas colecciones impresionistas están destinadas al futuro Museo de Orsay.

 

Paul Guillaume (1891-1934), un marchante visionario

Nada predestinó a Paul Guillaume a convertirse en uno de los más grandes marchantes de arte de su tiempo. De origen modesto, se interesó por el arte africano, lo que atrajo la atención del poeta y crítico de arte Guillaume Apollinaire (1880-1918), también apasionado por ese tema. Este último lo introdujo en la vanguardia artística parisina, convirtiéndose en su mentor. En 1914, Paul Guillaume abrió una primera galería cerca del Palacio del Elíseo, donde se exhibían obras de Larionov y Goncharova, Derain, Van Dongen, Matisse y Picasso. También se podían apreciar allí obras de Modigliani y Chirico. En 1918, Paul Guillaume fundó una revista titulada Les Arts à Paris a través de la cual podía promocionar a sus artistas.

Paul Guillaume se expandió en 1921, instalando su galería en la rue La Boétie, donde presentaba alternativa o simultáneamente arte africano y pintura de vanguardia. Se convirtió en consejero y marchante de Albert Barnes, un rico médico estadounidense de la Costa Este, aumentando su popularidad y fortuna. Condecorado con la Legión de Honor en 1930, se convirtió, junto con su esposa Domenica, en un famoso personaje de París. Reunió en sus sucesivas residencias parisinas una de las colecciones de pintura más excepcionales de Europa de los años treinta. Estaba considerando el proyecto de donar su colección al Estado, para convertirla en "el primer museo francés de arte moderno", cuando falleció repentinamente, a la edad de cuarenta y dos años.

El gusto de Domenica Walter

Juliette Lacaze, nacida en 1898, se casó en 1920 con Paul Guillaume, quien la apodaba "Domenica". Ella lo asistió en su actividad de marchante de arte, acompañándolo en su exitosa carrera. Cuando Paul Guillaume murió en 1934, ella heredó su fortuna y su extraordinaria colección, con la posibilidad de transformarla pero con la obligación de transferirla al Louvre.

Domenica tenía un gusto menos vanguardista que el de Paul, y transformó enormemente la colección. Se desprendió de más de doscientas obras, incluyendo los retratos de Modigliani, todos los lienzos de Chirico, de espléndidas obras de Matisse y de todas las obras cubistas de Picasso. También abandonó todas las obras de arte africano.
 

En 1938 se casó con el arquitecto Jean Walter (1883-1957), antiguo edecán de campo de Clemenceau, quien había hecho fortuna con la minería en el norte de África. Es difícil determinar cuál fue su aporte a la colección. Domenica Walter se instaló en un apartamento cercano al Palacio del Elíseo, que decoró con las obras de Renoir y Cézanne que ella prefería ( incluyendo algunas obras que había adquirido personalmente), junto con lienzos de Gauguin, Monet y Sisley.
 

La colección de Paul Guillaume, caracterizada por elecciones visionarias y una gran modernidad, giró hacia el clasicismo para Matisse y Picasso, y hacia el eje tradicional del impresionismo: temas claros, estabilidad de las composiciones y colores vivos.
 

La adquisición de la colección por el Estado

Domenica Walter no olvida el gran proyecto de Paul Guillaume, del cual sin duda formó parte: compartir su fabulosa colección, transformándola en un museo público. Al permitir que todos los ciudadanos pudiesen admirarla, le ofrecían a Francia las obras de arte moderno que le faltaban a fines de la década de 1920.

Treinta años más tarde, a finales de la década de 1950, a pesar de que Domenica Walter había transformado enormemente la colección, y de que el Estado había adquirido muchas obras del periodo, comenzaron las conversaciones de compra. La Société des Amis du Louvre organiza una suscripción pública para permitir que la Réunion des Musées Nationaux pudiese adquirir las "obras más importantes" de la colección, recaudando ciento treinta y cinco millones de francos de la época. Es posible que al principio Domenica Walter no hubiese querido renunciar a toda su colección, pues la adquisición se realizó en dos etapas: cuarenta y siete cuadros en 1959 y noventa y nueve cuadros en 1963.
 

Domenica Walter pidió que se asociasen los nombres de sus dos cónyuges. El Estado le propone instalar la colección en el Museo de la Orangerie (que aún dependía del Museo del Louvre), en el corazón de París. Sin embargo, los costos del proyecto son importantes: Domenica Walter desea reproducir los interiores de su suntuoso apartamento. El 31 de enero de 1966 inauguró triunfalmente una primera presentación temporal de la colección junto al ministro de Cultura, André Malraux. Tras su muerte en 1977, la propiedad de la colección fue transferida al Estado, siendo exhibida de forma permanente a partir de 1984.
 

Les Arts à Paris

"Paul Guillaume, uno de los primeros visionarios del modernismo". André Bretón, 1923

"Antes de que el arte africano estuviese de moda, Paul Guillaume había formado una colección de fetiches, interesándose al mismo tiempo por artistas aún poco conocidos [...] como Modigliani o Soutine.... Sin mencionar su colección particular, en la cual se podían admirar las obras más reveladoras de Matisse, Derain, Henri Rousseau y Picasso... Fallecido prematuramente, pasó por este mundo como un meteorito". Así es como el marchante Ambroise Vollard evoca a Paul Guillaume (1891-1934), un joven marchante formado y asesorado por Guillaume Apollinaire (1880-1918).

El poeta, quien en 1911 descubrió a este joven aficionado a las entonces llamadas "artes primitivas", lo introdujo en los círculos artísticos de vanguardia y orientó sus elecciones cuando abrió su primera galería en 1914. Impulsado por el contexto artístico, paradójicamente dinámico, de la Primera Guerra, Paul Guillaume refleja brillantemente el gusto del poeta. Las dos grandes figuras tutelares del arte moderno francés, Matisse y Picasso (a quienes expuso en una famosa exposición simultánea en 1918) son centrales en la escuela parisina moderna.
 

De ella surgen dos corrientes. Por un lado, figuras aisladas como Utrillo, Modigliani o Soutine, se concentran en la idea de un "primitivismo moderno", encarnado por el Aduanero Rousseau y las artes africanas y oceánicas. Por otro lado, las obras de André Derain, Marie Laurencin, o las de Picasso y Matisse de la década de 1920, promueven el resurgimiento de lo figurativo. Dialogan con la obra tardía, redescubierta, de los maestros impresionistas: Cézanne, Monet y Renoir.
 

La colección del Museo de la Orangerie refleja así un momento preciso del arte moderno en París, encarnado por la revista, Les Arts à Paris,  fundada en 1918 por Paul Guillaume, y por las "representaciones modernistas" que tuvieron lugar en su galería, con los recitales de los compositores Eric Satie, George Auric o Claude Debussy, las lecturas de Blaise Cendrars y Apollinaire, o las presentaciones de las pinturas metafísicas de Chirico. Hasta su muerte en 1934, Paul Guillaume nunca dejó de invocar la figura tutelar del poeta, fallecido prematuramente, al referirse a su proyecto de colección y del primer museo de arte moderno:"Su pasión visionaria y la intrepidez de su espíritu se materializaban con una belleza lírica, combinando su encanto personal con un profundo conocimiento artístico, convirtiéndose en uno de los pilares más sólidos de la </em>obra<em> que comenzaba".